jueves, 27 de febrero de 2014

Criticando a los Grandes

Todo comenzó cuando yo estudiaba en la escuela de Bellas Artes de mi ciudad. Ahí nos enseñaban a dibujar o a esculpir personas respetando siempre las proporciones del cuerpo humano. Y si no lo hacías proporcionado, entonces estaba mal. Punto.

Pero cuando le preguntabas a tu profesor por qué tal o cual pintor dibujaba los brazos largos o por qué la deformidad en las perspectivas, nos respondían que "Ah, bueno. En ese caso el artista quiso darle una mirada personal a la obra". O también nos decían pavadas como "Es a propósito"...

Claro, resulta que si sos alumno, nada te sale a propósito. Todo está mal si no es como tus profesores dicen. Pero si quien "mete la gamba" es un artista pago y reconocido, entonces "todo vale".

Y ya me cansé de todo eso. Es hora de que yo también mande al muere a los grandes. Y si no te gusta, entonces este es el mejor momento para cerrar este sitio y buscar otras cosas realmente interesantes.

Bien, si seguiste leyendo, puede ser que realmente te interese lo que voy a escribir o bien estás esperando para comentar de forma despectiva. Ninguna de las dos cosas va a mover mi mundo, pero es bueno saberlo...

Con el que voy a empezar es con el escritor Nikolai Gogol. No voy a hablar mucho de él porque justamente no me gusta la forma en que escribe, asi que no te voy a recomendar que busques cosas para leer. Si querés hacerlo, adelante...

El cuento en cuestión se llama "El Capote". Y este escritor es de los que creen que es necesario justificar muchas de las cosas que escriben. Por ejemplo, en la segunda página del cuento le habla al lector diréctamente, diciendo algo como: "al lector seguramente el nombre del personaje le resultará un poco rebuscado. Pero no es así..." y empieza contando una aburridísima historia de cómo llegó el personaje a tener ese nombre. Y cosas que poco importan para la continuidad del cuento.

Señor mío: esto es un bodrio. Aburrido. Si empieza así, entonces el lector sabe que le espera una larga sucesión de explicaciones que nadie sabe bien por qué siente que nos tiene que dar. Si a usted le dió la gana de llamarlo así a su personaje, entonces hágalo y déjese de joder.


miércoles, 12 de febrero de 2014

El dia Cortazar y los argentinos chantas

Empecé estos días a escuchar un poco de radio y hoy me encuentro con que sería el cumpleaños de Cortázar. Este popular escritor, que tantos lindos recuerdos me trae porque yo solía dibujar historias relacionadas con la locura de sus personajes.

Pero lo que me llamó la atención fue una carta que recién estaban leyendo y que fue escrita por el mismísimo Cortázar. Esta carta se la enviaba a un amigo que estaba exiliado en otro país y le contaba sobre Argentina.

Decía cosas como "Argentina es un país de chantas". Y en general, no le daba las mejores referencias a su amigo para que se venga a vivir aquí. Y en esa carta describe a una Argentina muy parecida (si no es que es la misma) a la que vivimos hoy día.

Y aquí es donde viene mi reflexión: No creo que Argentina tenga un correcto calificativo si le decimos que es un país lleno de chantas. Creo que no se atomiza lo suficiente. Yo creo que Argentina es un país de gente ignorante. Y esa es la principal razón de toda la miseria material y espiritual que vemos.

Y ojo, no confundir con cultura. La inteligencia y la cultura no son adjetivos que forzosamente vayan de la mano. Creo que en Argentina hay demasiada gente culta pero muy poca gente inteligente.

A una persona culta le puedes preguntar en detalle sobre todas las crisis políticas que hemos tenido. Y te contestará a la perfección. Pero qué pasa si le preguntas por un plan socio-económico nuevo, que rompa con todos los modelos conocidos y que sea posible de implementar?

Una persona inteligente usa la historia para crear nuevos procesos. Procesos únicos y también sabrá armar un plan de implementación.

Yo estuve en un país muy avanzado (no lo voy a nombrar, porque seguramente algún lector querrá desquitarse con ese país, mediante un insulto. Y es algo que no me interesa) y vi un acto inteligente, que no se ve en Argentina: En este país tienen espacio para estacionar autos, como en todos lados. Antes de salir, hay una máquina donde pagas por tu estadía y luego te vas. Pero lo maravilloso era que nadie le impedía irse a esa persona sin pagar por su estadía. No había barreras ni inspectores.
Porque esta persona sabe que si no paga, van a traer a alguien para que lo obligue y también van a colocar barreras, cámaras de vigilancia, etc. Hacer todo eso significa una suba de precios por estacionar, sin contar con muchas cosas más...
Bueno, en Argentina, donde reina la ignorancia, nueve de diez personas se irían sin pagar. A nadie le importarían las consecuencias.

Y creo que cuando tengamos más personas inteligentes en Argentina, vamos a poder vivir disfrutando de un poco más de calidad de vida.