jueves, 20 de octubre de 2011

OLALLO RUBIO

Cuando yo vivía en México, encontré esta radio "Radioacivo 98.5", donde todos los programas estaban geniales, porque la radio nació con la idea de poner contenido original.
Pero había un programa en especial, conducido por Olallo que sobresalía para mis gustos.

La pasaba muy bien cuando la escuchaba, todas las tardes (cerca de las 19 hs si mal no recuerdo)
En ese programa nación el Dios Merol, un personaje que iba a hablar al micrófono y hacía referencia al Metal (pronunciado "merol" en inglés)

Bueno, eso y muchas cosas más...

Hoy veníamos hablando mi amante y yo, recordando esas épocas y nos reíamos mientras comíamos un rico helado. Entonces vine inmediatamente a Internet a buscar más de eso. Y encontré los Podcasts de Olallo y por eso lo comparto con ustedes.

Si les gusta el humor disparatados y lo nuevo, entonces esto es para ti.

OLALLO RUBIO

lunes, 17 de octubre de 2011

Tiempo de Elecciones

Cada tanto, mientras hago mis cosas del día, me gusta escuchar radio. Después suele cansarme y pongo otras cosas. Pero bueno, éste es un momento de esos, un momento de radio.

Y justo estoy en época de elecciones presidenciales. Escucho entonces muchos spots publicitarios de los candidatos a diferentes puestos.

Hasta ahí todo normal, lo de siempre... Y eso es lo que me lleva a escribir este texto: Es que todavía se dicen las mismas cosas!

No he escuchado nada nuevo desde que era niño. Es impresionante. Soy un apasionado de la lectura relacionada al avance de la mente humana (a veces para hacer daño y a veces para mejorar nuestra calidad de vida) y se ve que ninguno de estos políticos que están desfilando por la radio (y seguramente la TV) se entera de esas cosas. Yo todavía no lo puedo creer.

Y ahora, mientras escribo, me doy cuenta que tampoco los periodistas de las radios dicen nada nuevo. Escucho lo que se escucha siempre... Poco cambio, poca originalidad en el negocio.

Y ahora entiendo por qué cada tanto me aburre la radio: porque no cambia.

Es triste... muy triste. Tantas, pero tantas cosas nuevas que pueden ser aplicadas en mi país. Metodologías que están al alcance de la gente que es elegida para gobernar, pero nada de eso se tiene en mente.

Y otro de los tristes eventos es que la sociedad donde vivo (incluidos los dirigentes) se dan cuenta que tienen que cambiar, recién cuando es demasiado tarde, porque el problema no lo vieron antes, sino que lo tienen en la puerta, golpeando desesperado que quiere meterse.

Tiempo de elecciones, tiempo de más de lo mismo...

viernes, 14 de octubre de 2011

Después de la escuela


Tengo una noticia para ti, que tienes unos 16 o 17 años y estás terminando la escuela, esperando qué hacer luego. Y esa noticia es: Ya sabes lo que quieres hacer! No necesitas hacer ningún test vocacional ni nada!

Ah.. qué no es cierto?

Es imposible que desconozcas lo que vas a hacer luego de terminar la escuela. Si no lo supieras, entonces no tendrías motivos para estar vivo. Todos los seres vivos de este planeta sabemos qué hacer luego, porque esa es la idea de seguir vivos.

Y la respuesta a lo que quieres hacer la sabes muy bien, porque la llevas dentro tuyo.

Lo que te está pasando ahora, es lo que nos ha pasado a todos antes: La sociedad nos escupe esa desición que llevamos dentro. La escupe porque no es una desición que te llevará a generar dinero o a poder tener una "vida digna".

Y como nuestros padres son quienes primero nos escupen esa desición, entonces nos pesa mucho.
No queremos líos con nuestros padres porque nos castigarán y no nos dejarán salir a bailar ni a estar con nuestros amigos. No queremos líos con nuestros padres porque no nos pagarán los gastos que significa hacer lo que quiero hacer...

Pero te digo una cosa: Si realmente amas lo que tienes adentro. Si realmente es tu pasíon y está cohibida por tu familia y/o la sociedad... entonces tengo otra noticia para ti: Tarde o temprano lo harás. Lo que tenemos dentro debe salir algún día.

Y es mejor que salga ahora y no cuando ya tengas una edad que sea imposible empezar nuevamente.
Porque te sentirás frustrado. Te sentirás un fracasado por no haber tomado esa desición cuando podías.

Hay cientos de ejemplos que tu conoces bien. De personas que a pesar de todo, decidieron hacer lo que amaban, cuando todo el mundo los rechazó.
Si te gusta la música, entonces sabes de ejemplos en abundancia: "Guns and Roses" -por ejemplo- es una banda que resultó muy famosa en el mundo. 5 personas vivían todos juntos en un departamento muy chiquito. Trabajaban unas horas en cualquier cosa para poder tener algo de dinero y luego dedicaban el resto de su día en crear canciones y ensayar para hacer lo que realmente amaban.
Y mal no les fue. Lo hicieron a pesar que la sociedad te dice que vivir en un departamento chico está mal. Lo hicieron a pesar que todo el mundo "sabe" que no tener dinero es malo.

Y la pregunta que les tengo yo a esas personas -que persiguen primordialmente el dinero- es: De qué te sirve una montaña de dinero si no eres felíz con tu vida? Si te sientes frustrado?

Lo mejor antes de la universidad es tomarse un año para conocer. Tienes que encontrarte con gente que haga cosas diferentes a las que conoces.
Yo tuve oportunidad de hacer eso recién cuando tenía 25 años. Conocí mundos nunca antes imaginados. Conocí gente que ganaba dinero haciendo cosas que mis padres y los padres de mis amigos no imaginarían nunca

Prueba con lo siguiente: Desde ahora pide que te respeten.
Desde ahora pide que tus ideas tengan el valor que merecen.
Desde ahora diles a todos que hay gente que ha hecho una "carrera" y una vida en base a ideas que para él (o ella) resultan imposible!

Desde ahora diles que vas a tomar el control de tu vida, porque es tuya y se vive una única vez.

domingo, 9 de octubre de 2011

Graham Hill: Less stuff, more happiness | Video on TED.com

Hermosa charla donde se expone la idea de que la felicidad no se encuentra en tener muchas cosas.


Una idea mía es que la felicidad se encuentra en la ausencia de los miedos. Y el merchandising lo que hace es llenarnos de miedo para que el sistema monetario siga funcionando.
Imagínense sino un sistema monetario de compra y venta donde nadie se sienta "menos" o excluido si no es por vestir una u otra prenda. Si no es por tener una y otra cosa...


martes, 4 de octubre de 2011

Gabriel Rolón Blog - Texto de Alejandro Dolina

Me permito compartir con ustedes la monografía genial de un artista y un pensador de esos que nos hacen sentir orgullosos de haberlos conocido. En medio de tanto mensaje facilista, un poco de aire a favor del placer en el esfuerzo.

Lic. Rolón

LA AVENTURA DEL CONOCIMIENTO Y EL APRENDIZAJE

La velocidad nos ayuda a apurar los tragos amargos. Pero esto no significa que siempre debamos ser veloces. En los buenos momentos de la vida, más bien conviene demorarse. Tal parece que para vivir sabiamente hay que tener más de una velocidad. Premura en lo que molesta, lentitud en lo que es placentero. Entre las cosas que parecen acelerarse figura -inexplicablemente- la adquisición de conocimientos.


En los últimos años han aparecido en nuestro medio numerosos institutos y establecimientos que enseñan cosas con toda rapidez: “….haga el bachillerato en 6 meses, vuélvase perito mercantil en 3 semanas, avívese de golpe en 5 días, alcance el doctorado en 10 minutos…..”
Quizá se supriman algunos… detalles. ¿Qué detalles? Desconfío. Yo he pasado 7 años de mi vida en la escuela primaria, 5 en el colegio secundario y 4 en la universidad. Y a pesar de que he malgastado algunas horas tirando tinteros al aire, fumando en el baño o haciendo rimas chuscas.
Y no creo que ningún genio recorra en un ratito el camino que a mí me llevó decenios.

¿Por qué florecen estos apurones educativos? Quizá por el ansia de recompensa inmediata que tiene la gente. A nadie le gusta esperar. Todos quieren cosechar, aún sin haber sembrado. Es una lamentable característica que viene acompañando a los hombres desde hace milenios.
A causa de este sentimiento algunos se hacen chorros. Otros abandonan la ingeniería para levantar quiniela. Otros se resisten a leer las historietas que continúan en el próximo número. Por esta misma ansiedad es que tienen éxito las novelas cortas, los teleteatros unitarios, los copetines al paso, las “señoritas livianas”, los concursos de cantores, los libros condensados, las máquinas de tejer, las licuadoras y en general, todo aquello que ahorre la espera y nos permita recibir mucho entregando poco.
Todos nosotros habremos conocido un número prodigioso de sujetos que quisieran ser ingenieros, pero no soportan las funciones trigonométricas. O que se mueren por tocar la guitarra, pero no están dispuestos a perder un segundo en el solfeo. O que le hubiera encantado leer a Dostoievsky, pero les parecen muy extensos sus libros.

Lo que en realidad quieren estos sujetos es disfrutar de los beneficios de cada una de esas actividades, sin pagar nada a cambio.

Quieren el prestigio y la guita que ganan los ingenieros, sin pasar por las fatigas del estudio. Quieren sorprender a sus amigos tocando “Desde el Alma” sin conocer la escala de si menor. Quieren darse aires de conocedores de literatura rusa sin haber abierto jamás un libro.
Tales actitudes no deben ser alentadas, me parece. Y sin embargo eso es precisamente lo que hacen los anuncios de los cursos acelerados de cualquier cosa.
Emprenda una carrera corta. Triunfe rápidamente.
Gane mucho “vento” sin esfuerzo ninguno.
No me gusta. No me gusta que se fomente el deseo de obtener mucho entregando poco. Y menos me gusta que se deje caer la idea de que el conocimiento es algo tedioso y poco deseable.
¡No señores: aprender es hermoso y lleva la vida entera!

El que verdaderamente tiene vocación de guitarrista jamás preguntará en cuanto tiempo alcanzará a acompañar la zamba de Vargas. “Nunca termina uno de aprender” reza un viejo y amable lugar común. Y es cierto, caballeros, es cierto.

Los cursos que no se dictan: Aquí conviene puntualizar algunas excepciones. No todas las disciplinas son de aprendizaje grato, y en alguna de ellas valdría la pena una aceleración. Hay cosas que deberían aprenderse en un instante. El olvido, sin ir más lejos. He conocido señores que han penado durante largos años tratando de olvidar a damas de poca monta (es un decir). Y he visto a muchos doctos varones darse a la bebida por culpa de señoritas que no valían ni el precio del primer Campari. Para esta gente sería bueno dictar cursos de olvido. “Olvide hoy, pague mañana”. Así terminaríamos con tanta canalla inolvidable que anda dando vueltas por el alma de la buena gente.
Otro curso muy indicado sería el de humildad. Habitualmente se necesitan largas décadas de desengaños, frustraciones y fracasos para que un señor soberbio entienda que no es tan pícaro como él supone. Todos -el soberbio y sus víctimas- podrían ahorrarse centenares de episodios insoportables con un buen sistema de humillación instantánea.
Hay -además- cursos acelerados que tienen una efectividad probada a lo largo de los siglos. Tal es el caso de los “sistemas para enseñar lo que es bueno”, “a respetar, quién es uno”, etc.
Todos estos cursos comienzan con la frase “Yo te voy a enseñar” y terminan con un castañazo. Son rápidos, efectivos y terminantes.

Elogio de la ignorancia: Las carreras cortas y los cursillos que hemos venido denostando a lo largo de este opúsculo tienen su utilidad, no lo niego. Todos sabemos que hay muchos que han perdido el tren de la ilustración y no por negligencia. Todos tienen derecho a recuperar el tiempo perdido. Y la ignorancia es demasiado castigo para quienes tenían que laburar mientras uno estudiaba.
Pero los otros, los buscadores de éxito fácil y rápido, no merecen la preocupación de nadie. Todo tiene su costo y el que no quiere afrontarlo es un garronero de la vida.
De manera que aquel que no se sienta con ánimo de vivir la maravillosa aventura de aprender, es mejor que no aprenda.

Yo propongo a todos los amantes sinceros del conocimiento el establecimiento de cursos prolongadísimos, con anuncios en todos los periódicos y en las estaciones del subterráneo.

“Aprenda a tocar la flauta en 100 años”.
“Aprenda a vivir durante toda la vida”.
“Aprenda. No le prometemos nada, ni el éxito, ni la felicidad, ni el dinero. Ni siquiera la sabiduría. Tan solo los deliciosos sobresaltos del aprendizaje”.


ALEJANDRO DOLINA


Gabriel Rolón Blog - Texto de Alejandro Dolina

lunes, 3 de octubre de 2011

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domingo, 2 de octubre de 2011

Pro qué?

Ayer estuve en la Plaza de Mayo y había justo una presentación del partido político de Macri: El PRO.

El lema que se veía en las banderas y camisetas, proclamaba algo como: "El PRO incentiva el arte", y para mostrar a la gente que van en serio, habían puesto una banda de rock (chiquita nomás) que tocaba unos temas. La gente pasaba y le daban un folleto del partido político.

Y yo, mientras los miraba, pensaba... Pensaba en que es imposible que un personaje de la política apoye expresiones de arte musical, como lo es el rock!

Por qué? Y porque justamente el rock se rebela contra todo lo que sea una doctrina. Se rebela contra el primero que lo hace vivir mal. Grita fuerte y con mucho ruido de fondo, pidiendo que la gente viva cada vez mejor. Destrona a los políticos para que no sigan atormentándonos con sus decisiones basadas en intereses meramente personales. 

Y no es lo que vemos con los políticos del mundo (menos con Macri y su gente)

En resúmen: Los chicos de la banda de música no lo han pensado o ni siquiera les importa. La idea es tocar un rato y votar por el PRO.

Me pregunto cuándo entenderemos por fin, que la idea de política ya no nos sirve! Estamos en el 2011 y somos capaces de mucho más! Tenemos la inteligencia, la tecnología y la visión para hacerlo realidad. Tenemos muchas más opciones que son novedosas y con realidad de mejora para el mundo entero.

No voy a nombrar a organismos con ideas nuevas, simplemente porque no es el tema de esta nota. Pero ruego todos los días que esas ideas puedan ver la luz, antes de que nos exterminemos.